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El Blog del Caballo IsabelitoEspacio original del Caballo Isabelito, el primer y único caballo parlante de la blogsfera. Rechace imitaciones |
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HOMENAJE A PEDRO MONTOLÍ VALL (1924-2009)Nuestro padre es un excelente y entrañable abuelo: sus cinco nietos y especialmente los padres de sus nietos no dudarán en afirmarlo. Una persona íntegra, comprometida hasta el final con la realidad (en la asociación de mayores de telefónica) y con la fantasía (¿quién se lo va a decir al querido caballo Isabelito, el primer caballo parlante de internet?). Sus amigos fieles de toda la vida, sus familiares y las personas que lo conocieron y lo cuidaron en esta etapa final darán fe de ello. Joaquim, Bernat y Adela han tenido la suerte de disfrutarlo. Cuando tengamos que explicar a Hug y a Martí quién era su abuelo, sólo podremos sonreír y explicar cientos de anécdotas e historias maravillosas de su abuelito. Aunque también me gusta imaginarme a nuestro padre en su aventurera juventud, con esa imagen de galán melancólico, extremadamente delgado, quijotesco, holmesiano o transilvánico, de perfilado bigote y mirada inquisitiva que hemos visto en hermosas fotos antiguas, un joven seducido por el cine y el cómic (con sus amigos filmó una película sobre la santa misa y editó una efímera revista para niños y jóvenes llamada Potosí), o también como un alocado inventor que finalmente se decantó por la incipiente ciencia y tecnología de la época, la electrónica y la telefonía, que convirtió en su oficio al sentar la cabeza y casarse. Entonces nuestra madre y él formaron una familia, tuvieron la extraña y feliz idea de criar a cuatro hijos y dedicaron todo su tiempo y energía a sacarnos adelante y, pese a todas las dificultades que surgieron (y surgieron unas cuantas, especialmente en forma de enfermedades), a procurar que creciéramos en la dirección correcta. Quizás en esa etapa sus hijos le podríamos reprochar que trabajara demasiado pero gracias a su esfuerzo estamos todos aquí y su intención siempre era noble y honesta. Creemos firmemente que nuestro padre es un ejemplo de honestidad y nobleza, de bondad y laboriosidad, de sabiduría y de verdad, y ésta es una de las más poderosas razones por las que no debería morirse. Ahora que sé lo que significa, puedo decir que la palabra “papá” está de duelo y jamás volveré a utilizarla sin que se produzca en mis labios y en mi alma una brisa agridulce de tristeza y de agradecimiento. Gracias, papá. I com diu l’Adela: “Iaio, que t’ho passis molt bé al cel”.
CUENTO DE NAVIDADEl autor del Caballo Isabelito quiere agradeceros vuestras visitas, comentarios y atenciones, dedicandoos un cuento de Navidad y deseando a todas sus lectoras y lectores unas felices fiestas y un muy feliz año 2009.
PREPARANDO LAS NAVIDADES
La reunión tenía lugar en una amplia sala de uso múltiple, a saber: biblioteca, sala de estar, recibidor de visitas, oratorio y un largo etcétera, que ahora no hace al caso reseñar. Entre los reunidos, la mayor parte de los ancianos y ancianas residentes en “El verdadero camino”, pomposa frase que campeaba en el frontispicio del caserón donde se ubicaba el asi... (uy perdón) “la residencia de la tercera edad”, se habían generalizado comentarios y amistosas discusiones, tras haber escuchado con la mayor atención la disertación que les había dirigido don Camilo, el viejo maestro, en esta ocasión autoerigido en director - moderador del acto. ¾... está claro que la sociedad nos tiene marginados; - manifestó- piensa y decide por nosotros como si ya no tuviésemos capacidad ni derecho a opinar. Por eso, el señor Pallared y yo os hemos convocado para proponer organizar una asociación y con la fuerza que da la unión, hacer saber, empezando por la dirección de este centro, cuáles son nuestros deseos y necesidades, y a la vez ofrecer nuestra colaboración para mejorar y eliminar los defectos que tantas críticas desatan entre vosotros pero que calláis cuando se acerca alguien de la residencia, aunque sea el portero. Los comentarios entre los oyentes van subiendo de volumen, lo que obliga a una llamada al orden ¾ ¡Silencio, por favor! - ahora es Pallared, el más "joven" de los residentes, el que tomó la palabra ¾ Ya han escuchado ustedes a don Camilo. Someteremos a votación si están conformes con la propuesta. Los que estén a favor que levanten la mano.. Hace un recuento de las manos alzadas y... ¾ Ahora que la levanten los que no estén conformes. Nadie la levantó esa vez. ¾ No se preocupe, Pallared, los del fondo se han dormio - dice uno de los oyentes - pero estarán conformes, ¡qué lo sé yo! ¾ Pallared, - concluye don Camilo - en el acta hará constar cuarenta y cinco votos a favor y seis abstenciones. Hemos de ser lo más legales posible. ¾ Así se hará don Camilo. Y ahora, con su permiso seguimos con la orden del día. Oficiando como secretario, Pallared se dirige a los reunidos: ¾ El primer punto, formación de las Comisiones “Mejora del menú” y “Cultura y festejos”. Y antes de proseguir con la nominación de los comisionados, don Camilo les explicará los motivos y misiones que desempeñarán. ¾ Gracias Pallared. Como todos sabéis una de nuestras reivindicaciones es la variación de los menús, de forma que aunque se empleen los mismos ingredientes ofrezcan un aspecto más apetitoso - se interrumpe al ver que una anciana levantó la mano - ¿Tiene alguna objeción a lo dicho doña Engracia? ¾ Yo, don Camilo ¾ responde la interpelada ¾ ojeción lo que se dice ojeción, no tengo, pero lo que pasa que con tanta finura que no m’entero de na, ¡ea!. ¾ Bueno, ¾ prosigue don Camilo ¾ pues... en pocas palabras: ¡qué estamos hasta el gorro de la sopa de verduras! Una espontánea salva de aplausos atronó en la sala, con alguno que otro ¡viva! dedicado a don Camilo, quien consiguió restablecer la calma no sin recurrir a toda su capacidad de persuasión. ¾ Esa comisión, compuesta por dos damas expertas en el arte culinario y un caballero con demostradas dotes negociadoras, tratarían de convencer a la dirección del establecimiento para que haya variación en las comidas. La Engracia ha levantado de nuevo su mano ¾ ¿Alguna aclaración doña Engracia? ¾ No señor, aunque ya vuelve usté con sus palabras a parecer un deputao, pero me voy enterando. Lo que quería yo decir es que he sido cocinera, cocinera de un fonducho... Al oír risitas de entre el público se gira hacia ellos. ¾ No os riáis, qu’era una de esas fondas de “comidas económicas”, ¡si sabré yo de economizar en la cocina!. O sea que si queréis yo m’ofrezco pa la comisión. ¾ Gracias, doña Engracia - sigue don Camilo que se dirige a los congregados - ¾¿Aceptan ustedes el ofrecimiento?. Un unánime "¡SI!", revalida el nombramiento. ¾ Solo falta designar a otra dama y a un caballero ¾ prosigue don Camilo ¾ ¿Alguien se presenta voluntario? Los hechos demostraron que no habían voluntarias, ni voluntarios. Pallared, observando actitudes de tedio y desinterés entre la concurrencia, intenta reanimar el ambiente ¾ ¡Vamos, Vamos! Lo que queremos hacer es en beneficio de todos. Esta comisión aconsejará a don Camilo y a un servidor sobre detalles de las gestiones que realicemos y probará, además, que tenemos el respaldo de todos ustedes. ¿Están todos interesados en que se mejore la comida o no? Usted, doña Pristina ha sido gobernanta, supongo que entenderá de cocina; acepta, ¿verdad? - gesto afirmativo por parte de la interesada - Y usted, don Federico, que era un lince vendiendo de seguros, es el hombre todos que necesitamos, ¿Vale?. ¾ Acepto con la condición de que expliquen cual será mi cometido - manifiesta el interpelado. ¾ Luego entraremos en esos detalles. Ahora trataremos de la comisión Cultura y Festejos, cuyo primer cometido será la preparación de las próximas Navidades. Desde las últimas filas se levanta una mano ¾ Diga usted, doña Josefina. ¾ Yo quería proponer que hagamos una colecta para comprar un disco de Manolo Escobar. Es que verá, señor Pallared, si se organiza, como otras veces, un festival, y al Martínez que imita muy bien a Escobar, le da por cantar, seguro que se le encalla el “Carro” y se le olvida lo que pasa con la “minifalda en los toros” y termina jaleándose con laralala, laralala.... El aludido Martínez se levanta como impulsado como un resorte, muy ofendido por la sugerencia, e interrumpiendo la intervención de doña Josefina, exclama: ¾ ¿Conque al Martínez se le encalla el carro? ¿eh? Y usted, doña Josefina, rapsoda de pacotilla; usted no solo se olvida sino que descaradamente mete morcillas. Usted, que no hace mucho - imitando la voz y gestos de doña Josefina : “les voy ha recitar una bonita poesía de José Luis Becker”. Y para empezar, que no se llamaba José Luis que era Gustavo no sé qué, y luego ¾ vuelve a remedar a la rapsoda ¾ “volverán las oscuras golondrinas, en tu balcón sus nidos a colgar, pero aquel ambulante de correos, ése no volverá”. Y lo del ambulante, sepa usted doña Josefina, es de una canción de la Piquer, doña Concha, que yo lo sé muy bien, que la canción se titula "La niña de la estación", mire usted si estoy enterao... La virulenta réplica origina que doña Josefina rompa en llanto y su posterior desmayo cuando el ya casi iracundo Martínez sigue acusándola de más errores y gazapos. Los asistentes, unos tomando partido por el Martínez y otras por doña Josefina, contribuyen a que se arme un barullo que tal magnitud que los denodados esfuerzos de don Camilo y del señor Pallared, no consiguen que se calme el personal y se recobren las buenas maneras. Hasta que... se abrió la puerta de la sala y la presencia de Sor Teresita, la gobernanta de la Residencia, restableció el orden como por ensalmo. Sor Teresita, de carácter enérgico y resolutivo oculto tras unas suaves y dulces maneras, entró dando palmadas para reclamar la atención. ¾ Bueno, bueno, bueno, bueno, mis queridos ancianitos. ¿Lo han pasado bien? ¿Verdad que sí? ¾ formula pregunta tras pregunta sin esperar respuesta ¾ ¿A qué ha sido un juego divertido? Pues el de mañana lo será igual o más ¿Verdad que sí? Jugaremos a las visiiitas. ¾ Ahora mis queridísimos, ancianitos vamos a ir al comedor. Los residentes se levantan de sus sillas y ayudándose unos a otros abandonan la sala mientras Sor Teresita sigue hablándoles ¾ donde les espera una cena muy rica, con la obligada sopita de verduras, claro, porque la sopita, no sólo es rica, también es digestiva y alimenta un montón. Si ya lo dice un antiguo aforismo que me enseñó mi abuelita: Seis virtudes tiene la sopa, se toma bien y sed da poca, alimenta, corrobora, no enfada y cría a la gente colorada... CAPÍTULO XXV RESOLUCIÓN DE LA COMISIÓN DE SABIOSCAPÍTULO XXV
LAS CONCLUSIONES DE LA COMISIÓN DE SABIOS
Donde se demuestra la inocencia de los acusados por el Gran Inquisidor
Pipino se dispuso a realizar el viaje pendiente al oasis de Bahariya para conocer el dictamen de la comisión de sabios, presidida por Ib Abenibe, y compuesta por los monjes dom Teodoro, dom Acisclo, además de Arsenio, el botánico de Esmirna, y Demetrio el joven. Así que, tal como había prometido, después de solucionar felizmente los conflictos en el reino de Capachota, embarcó en el Verge del Bon Viatge para emprender el trayecto hasta Alejandría. En el barco montaron, por si era necesaria como ocurrió en el primer viaje, la pieza de artillería defensiva que habían fabricado para la ocasión y que definitivamente bautizaron como falconete, y con ella se hicieron a la mar rumbo a Egipto. Mientras tanto el rey Jaume I está luchando para conquistar Mallorca, donde ha encontrado una resistencia feroz en la Sierra de Tramuntana en el noroeste de la isla. Nuestros viajeros llegaron sin novedad al puerto de Alejandría y, en unión de su amigo el comerciante egipcio Amehed Tsabu, emprendieron la segunda parte del viaje, esta vez en caravana, hacia el oasis de Bahariya. Una vez allí el príncipe Pipino se reunió con el resto de los componentes de la comisión de sabios. Las conclusiones de los estudios realizados con el nuevo serpentín fabricado para efectuar sus destilaciones y ensayos de laboratorio fueron las siguientes: Primera: En el lupus oasibus, la hierba que dotó del don del habla a Isabelito, no había ningún componente que pudiera considerarse de origen diabólico, por lo que se descartaba la intervención del maligno. Segunda: El cerebro de las personas y de los animales es realmente el motor de sus actos y del aprendizaje del lenguaje, por lo que el hecho de que Isabelito hablara era consecuencia de un desarrollo excepcional de sus facultades, pero no antinatural, si bien reconocieron que el don del habla no podía ni debía extenderse a los congéneres de Isabelito y otros animales porque se trataba de una facultad específicamente humana. En estas una caravana entró en el oasis con un cargamento de cotorras que, como es sabido, son animales que también aprenden a repetir palabras y frases, siendo además un animal muy corriente y de intelecto notablemente inferior al de un caballo. La presencia del cargamento de cotorras sirvió para demostrar que hay animales que de forma natural son capaces de articular palabras y por lo tanto constó como un argumento más para demostrar la inocencia de Pipino y protegerle a él y a Ib Abenibe de posibles acusaciones por parte de la Inquisición. Los dos monjes regresaron satisfechos a su monasterio, después de firmar el acta con las conclusiones antes comentadas, llevándose una cotorra para demostrar a sus priores la bondad y veracidad de sus estudios. Al regreso a Alejandría, el Verge del Bon Viatge y su nostramo Joseph Creucer le aguardaban ya preparados con un cargamento de algodón y lino puesto que un viaje así no se podía desaprovechar; así que Pipino pudo emprender el regreso en cuanto la marea permitió salir del puerto. En este viaje de retorno se toparon con una nave pirata que les dio ocasión de probar la efectividad del falconete, pues al empezar la lluvia de flechas incendiarias, ellos respondieron situando el falconete a popa y sólo con el primer disparo rompieron la arboladura del bajel que los acechaba e incendiaron su velamen, con lo cual los piratas tuvieron que abandonar la persecución. Sin otros incidentes el Verge del Bon Viatge se dirigió hacia el sur de Cataluña en busca de refugio en el Port del Fangar, donde Creucer descargaba sus mercancías con total seguridad. Ricardo, en virtud de su nueva responsabilidad oficial, fue el encargado de organizar la distribución de las mercaderías en los reinos de Capachota y de Tomerlandia. Y finalmente, Pipino, a lomos de Isabelito, libre ya de persecuciones, se dirigió a su tierra natal para resolver otro tipo de asuntillos más personales como la resolución de su tan esperado compromiso con la princesa Menegilda. PREMIOS Y CASTIGOSCAPÍTULO XXIV
PREMIOS Y CASTIGOS
Donde se narra la dispar suerte que corrieron amigos y enemigos de nuestros héroes
El cabildo de la catedral de Santa Tecla del Pino, patrona de Capachota, organizó una procesión en acción de gracias, pese a que Igor insistía en que también debían depurarse las responsabilidades que el cabildo había tenido por no actuar a su debido tiempo para evitar las injusticias sufridas por el pueblo. Los legítimos reyes, Sus Majestades Pacota VI y Güelfa, se hicieron cargo del gobierno del país nombrando, en primer lugar, a Pipino como heredero del trono y que ejercería la función de edecán. Pipino recordó a su padre que tenía el compromiso de acudir a Bahariya para conocer los resultados de la deliberación de la comisión de sabios y su proyecto de creación de una sociedad, en la cual participarían el príncipe Igor y el navegante Joseph Creucer, para el desarrollo de armas defensivas para las naves comerciales que surcaban el Mediterráneo. Sugería que en su ausencia aceptara que el príncipe Igor fuera su edecán puesto que había demostrado, no sólo su lealtad y valor personal, sino también su capacidad de organización, y que para el futuro se contara con su asesoramiento en los asuntos de gobierno. La propuesta fue aceptada entre los aplausos de los leales cosacos a los que debían su liberación. A éstos se les ofreció la oportunidad de instalarse en la ciudad, unos como guardia real y otros para que pudieran formar sus propias familias y engrandecer la población. A Ricardo, el chamarilero, por los servicios prestados y el valor demostrado, se le ofreció un cargo oficial con el propósito de incrementar la expansión comercial del país. Recordando la petición de Isabelito, también propuso Pipino que a sus amigos Jaume y su abuela, a los que debía gratitud, se les ofreciera la oportunidad de vivir en mejores condiciones de las que tenían, rogando a su egregia madre que a ella la nombrara supervisora de la cocina real y a su nieto su escudero personal para, entre otras cosas, encargarse de Isabelito y las otras monturas.
Para celebrar todos estos acontecimientos, se declaró una semana festiva que requirió la presencia de los comediantes italianos que había conocido en el episodio de la captura del oso amaestrado. Su actuación, tal como había supuesto Pipino, tuvo tal éxito que hubo de repetirse en varias ocasiones.
Florinda, la zurcidora de sus pantalones en aquella ocasión, conseguió al fin devolver al Rey el distintivo de primogénito (una cadena con crucifijo de oro) Y en recuerdo de aquella estratagema había contribuido eficazmente a hacer pasar desapercibido y salvar su vida al Pricipe, el Rey la premió con el distintivo de la Real Orden del Zurcido Perfecto, creada especialmente para premiar su habilidad .y los servicios prestados a la Corona, nombrandola Comendadora Real de la Orden y Costrurera Mayor de la Real Casa.
A sus egregios padres, el Príncipe les prometió que a su regresó de Tierra Santa visitaría Tomerlandia para solicitar la mano de la princesa Menegilda, no solamente por razones de estado sino también porque se había enamorado de ella.
Aprobadas estas propuestas con entera satisfacción de los reales padres de Pipino, se formaron los tribunales para juzgar el comportamiento de los traidores y exigir responsabilidades especialmente a la cabeza visible de la usurpación, el falso baronet. Se acordó destituir de su cargo, acusado de traición, al jefe de las fuerzas militares y a quienes los habían apoyado. Se recordó a los que se les encargaba la tarea de juzgarlos que no tuvieran ninguna piedad con ambos puesto que la vida del príncipe estuvo expuesta varias veces y que vivía gracias al apoyo de sus amigos, a los que se había recompensado como merecían.
El primero que fue juzgado fue el falso baronet, al que previamente se le había desposeído de todas las tierras de las que se había incautado, que ya se abían restituido a sus propietarios, y también de las propias. El veredicto fue ofrecerle la alternativa de enrolarse en el ejército del rey Jaume I, de quien presumía ser amigo, que estaba a punto de partir a la conquista de Mallorca, y quedar desterrado a perpetuidad, o, en caso de negarse, la condena a muerte. En cuanto al jefe Marciano, el tribunal fue más duro con él y lo condenó al destierro perpetuo, por traidor a su patria y a su rey, y fue conducido a las tierra de Vlad el Empalador,donde más tarde se encontraría con el desterrado Ciuré y donde acabarían sus días empalados ambos, después de tramar una conjura común contra el sanguinario conde (pero eso ya es otra historia)
El baronet optó por la primera alternativa y, debidamente esposado, fue entregado a los que reclutaban las tropas para el rey Jaume, con tan mala fortuna que al desembarcar en Mallorca fue herido misteriosamente por una flecha y cayó al mar donde murió ahogado.
LA BATALLA FINAL, CAP. 23CAPÍTULO XXIII
LA BATALLA FINAL
El camino a la libertad.
Una vez llegados al campamento cosaco, sin ocurrir otra incidencia digna de mención, después de los saludos afectivos de recepción entre los componentes del grupo, celebraron una reunión para planificar sus próximas actuaciones. Después de deliberar y discutir, se decidió dar prioridad a la liberación del rey y la reina de Capachota, padres de Pipino, que se encontraban prisioneros en su propio palacio. La mayoría decidió repetir el mismo sistema que se había utilizado con tanto éxito en otra ocasión. El procedimiento se basaba en utilizar el aparato volador inventado por los cosacos, cuyo diseño había sido mejorado durante todo ese tiempo por el príncipe Igor para que el despegue y el aterrizaje del artefacto se hicieran con mayor seguridad y precisión. Asimismo, se había mejorado notablemente la fabricación de la pólvora con la que podrían lanzar descargas desde el aire para así, mientras durase el bombardeo, asaltar el castillo y liberar a los egregios padres de Pipino. Mientras tanto un destacamento de cosacos tomaría como prisioneros al falso baronet y a su compinche que, como era bien sabido por encuentros anteriores, eran más traidores que valientes, Cuando iba a concluir la reunión, uno de los cosacos dio aviso a ambos príncipes de la presencia en el bosque de los caballeros cruzados del castillo de Miravet, enviados expresamente por el caballero Joan de Serralta, que había asumido provisionalmente la responsabilidad de la comendatura en tanto no se reuniera el cónclave que nombrara al sucesor del difunto comendador, para prestar su incondicional apoyo para conseguir la liberación de los Reyes legítimos de Capachota. Isabelito, que no perdía detalle de la importante reunión escuchando fuera desde la ventana, metió cabeza por la puerta abierta y llamó la atención a Pipino con el método habitual de los caballos, relinchando y escarbando la tierra de la entrada (recordad que Isabelito no podía hablar en público, dado que los caballeros templarios desconocían su prodigiosa habilidad secreta). Pipino, al ver a su caballo tan inquieto, se apartó de la reunión y le preguntó en un aparte: –Isabelito, ¿qué te sucede? –Jefe, no digo nada en público, porque recuerda el lío que se formó cuando me mandaste con el recado de que no hicieran tanto ruido los cosacos. (véase capítulo V). Te quería sugerir que la comunicación al pueblo de la inmediata liberación de tus egregios padres, sus Majestades, se haga una vez estén liberados y sanos y salvos, y no antes para que no corran riesgos innecesarios. Así, una vez más Isabelito dio muestras de su racionalidad. Discutido este punto entre Pipino y el príncipe Igor, acordaron hacerlo así e informar a los caballeros cruzados del proyecto, indicando la posibilidad de que los caballos pudieran colaborar en el ataque y defensa de la posición. Llegaron al acuerdo de que fuera Ricardo, el chamarilero, muy conocido por su oficio en la ciudad, quien preparara a la población para evitar el caos que podía organizarse con el ataque. Para mayor seguridad, iría protegido por el caballero cruzado y su escudero enviados allí expresamente por Joan de Serralta, al que habían informado de la situación en que se hallaba el rey y de los excesos del falso baronet y de Marciano, jefe de las fuerzas militares, y los agravios sufridos por el pueblo. Llegado el momento que consideraron adecuado para un ataque nocturno, desplegaron todo su potencial según la estrategia acordada, incluyendo un cañón de fabricación casera empleado para derribar más fácilmente las defensas del ejército. Muchos soldados aprovecharon para desertar y ayudar a los asaltantes y de esta forma se capturó al falso baronet y a su compinche Marciano y a los militares desleales, que fueron reducidos y encerrados hasta que la justicia actuara. Las noticias de la liberación de los reyes, la presencia de Pipino y sus amigos y la captura del baronet fueron recibidas con muestras de euforia y gratitud puesto que ello suponía que muchos injustamente desposeídos recuperaran sus bienes y que la paz volviera a reinar en el pueblo. ATAQUE NOCTURNO CAP. 22Capítulo XXII
ATAQUE NOCTURNO
“Donde el instinto de Isabelito y sus congéneres tuvo una importancia capital”
Todo el campamento, hombres y animales, descansaba en silencio. Al día siguiente había mucho camino por recorrer. Se habían establecido unos turnos de guardía con el fin de mantener encendida la hoguera y vigilar la llegada de intrusos de aviesas intenciones. En la tercera guardia, encargada a Ricardo, éste observó que los semovientes estaban inquietos y se puso alerta para tomar las medidas oportunas para salvar la situación. Antes de que hubiera despertado al resto de sus amigos, llegó el ya esperado ataque.
De repente, una lluvia de flechas incendiarias iluminó el cielo nocturno. Isabelito empezó a cocear para apagar las flechas que iban cayendo, ya que corría el peligro de que se incendiara el campamento y que el fuego prendiera en el bosque. A su actuación se unió el resto de caballerias, que actuaban por su instinto de conservación.
Ricardo dio la voz de alarma y se organizó la defensa del pequeño campamento, basada en las armas cedidas por Igor, la ballesta y el material pirotécnico . A la primera descarga de la ballestas, manejada diestramente por Pipino y sus compañeros, cayó herido de muerte uno de los asaltantes, lo que hizo que el resto dejara de acosar a los acampados.
Al amanecer del nuevo día, Pipino, acompañado de Isabelito, realizó una inspección en torno al lugar de acampada y encontraron amarrado a un árbol un mulo con la marca de pertenecer al ejército de Capachota, con lo cual quedó comprobada la implicación directa en la persecución de las huestes del baronet y su aliado, el jefe de las fuerzas armadas capachotíes.
Acto seguido, aceleraron la recogida del campamento, cargando en el carromato los enseres y los alimentos que tenían dispersos, e iniciaron su marcha, sin esperar la llegada de Igor, guiados siempre por el olfato desarrollado de Isabelito, que determinaba el camino a recorrer y la dirección a tomar. Repentinamente, Isabelito se detuvo oliscando el ambiente a su alrededor y dijo: –Vamos por buen camino, este olor corresponde a mi amigo Boris, el fiel caballo del principe Igor.
EXCESIVAS EMOCIONES, Cap. 21Capítulo XXI EXCESIVAS EMOCIONES La templanza es el mejor antídoto contra la soberbia (proverbio de un chino que nunca dijo nada)
Tomada la decisión de organizar una exploración previa a la partida de nuestros amigos buscando unos lugares “seguros y limpios” donde acampar en esa etapa a recorrer hasta que alcanzasen el campamento sede de los cosacos, Pipino resumió la situación en pocas palabras:
— Nuestro propósito es alcanzar en un par de jornadas el campamento base de Igor y sus cosacos. Tres de nuestros enemigos pretenden emboscarnos, según sabemos por nuestro prisionero. Ricardo afirma que Pitoff, el cosaco, es el hombre que vio en la hospedería de Serapio y que éste también le comentó que un caballero templario y su escudero buscaban información sobre la salud de su regio padre.
— Luego, tú me sacas del interrogatorio para decirme que detectas algo a unas doscientas toesas en dirección noroeste y cuando llegamos, vuelves a oliscar y te quedas pensativo y oliscando en dirección sur y solo en esa dirección. Isabelito ¿dónde vamos?
— Jefe, ¡no te lo vas a creer! Muy cerca de donde estamos nosotros está Boris, el caballo del Príncipe Igor. Conozco bien a Boris, sé que está muy cerca de nosotros y que ese no se deja montar por nadie que no sea el Príncipe Igor.
— Estoy harto de sorpresas, Isabelito. Busquemos un lugar donde podamos pasar inadvertidos.
Hallado el lugar apropiado y a cubierto de la dirección del viento, descabalgó y esperó ballesta en ristre.
Cuando apareció Pitoff, seguido de Igor, antes que Pipino tomara la decisión de dar un paso al frente para saludar la presencia de ambos con una reverencia, tal vez un poco exagerada dadas las circunstancias, tuvo que escuchar en un susurro la imprecación que le dedicaba Isabelito: — ¡Hombre de poca fe! ¡Dudar de la eficacia de tu caballo!
— ¡Buenos días caballeros! — dijo Pipino a los recién llegados— Tengo la satisfacción y la alegría de contar con fieles amigos a los que no me duele reverenciar.
La sorpresa del encuentro quedó reflejada en los semblantes de Igor y de Pitoff, quienes, sin respeto al obligado protocolo de cortesía, echaron pie a tierra y abrazaron afectuosamente a Pipino.
— Háganme sus mercedes el honor de acompañarme, — les dijo éste — si lo tienen a bien. Estaba a punto de emprender la marcha para incorporarme al grupo, en busca de un lugar seguro donde acampar. Mi caballo nos servirá como eficaz rastreador y guía. ¿Hacía donde vamos, Isabelito? — concluyó Pipino.
Silenciosamente Isabelito, olisqueó el ambiente en varias direcciones y, a buen seguro que recordando la trifulca que se organizó entre las huestes cosacas cuando Pipino le mandó como mensajero (anécdota recogida en el capítulo V de estas memorias), se limitó a dejarse montar y emprender la marcha en una determinada dirección.
Pronto dieron alcance al grupo que capitaneado por Joseph que marchaba hacia el punto determinado la noche anterior, ya situado en territorio del Reino de Tomerlandia. Pipino se adelantó informando a los componentes de la caravana del feliz encuentro con Igor y su acompañante, dejando para más tarde las presentaciones.
La misión de Isabelito como rastreador, obligaba a Pipino a alternar su posición en la caravana, cuyo lento avance se debía a las dificultades que el terreno presentaba al carromato de Ricardo.
Pasado el mediodía, alcanzaron el punto teórico tras el pase fronterizo. Cerca de allí una formación rocosa en un altozano de un bosque, les ofrecía una posibilidad ideal de defensa, siempre que tuviesen acceso a suministrarse de agua. Explorando el contorno hallaron un riachuelo cubierto de vegetación. Procedieron a limpiar una zona y comprobaron que el agua no estaba estancada. Los animales oliscaron el agua y sin ningún reparo abrevaron, lo que en cierto modo, era una garantía de salubridad.
Joseph Creucer era el único personaje desconocido para Igor y Pitoff, descartando al soldado herido que, lógicamente, era considerado como un prisionero. Tras la presentación, la conversación derivó sobre los acontecimientos vividos por Pipino desde que éste se embarcó rumbo a Alejandría, su estancia en el oasis de Bahariya, la formación de la comisión de sabios, destacando el proyecto de una posible constitución de una empresa dedicada a la fabricación de armas defensivas adaptadas a buques mercantes.
El accidentado regreso, los preparativos del rey Jaume para invadir Mallorca y el frustrado intento de asesinato de Pipino, cuyo resultado fue el trato humanitario dado al “prisionero” que pretendiendo atentar contra Pipino, resultó herido; concluyendo con el compromiso adquirido por del principe de volver al oasis de Bahariya, una vez solucionada la crisis de gobierno en Capachota.
A su vez Igor aportó noticias recientes sobre golpe de estado organizado por el Jefe Marciano en complicidad con el llamado Silvero de Maidreste que se autonominaba “Baronet” y actuaba como Edecan de su Majestad Pacota IV.
Tales noticias ya habían sido recibidas por conducto de Ricardo, como, sin duda, recordarán los lectores.
— ¿Cómo sigue mi real Padre?
— Sin problemas de salud, pero prisionero en su propio palacio — respondió el príncipe Igor.
La experiencia náutica de Joseph y su capacidad de improvisación le permitió efectuar unas mediciones y determinar con cierta aproximación, que la ciudad de Casteltoma figurada en su mapa, distaba a unas cuatro leguas de donde se hallaban.
Y era en Casteltoma, capital del Reino de Tomerlandia, donde residían los reyes Tomerino y su esposa Guendalina, de quienes Pipino guardaba tan gratos recuerdos por la recepción regia, y también popular, de que fue objeto a su regreso triunfal tras haber ganado la “Laureada Corona Aizcolari”.
Su actual situación distaba mucho de ser la de aquel despreocupado joven atleta de entonces. Las circunstancias le habían hecho madurar y ocuparse del estado moral y físico de su familia. Afortunadamente aun contaba con la ayuda de sus amigos que le estaban demostrando continuadamente el aprecio que sentían por él.
— Estaba pensando si sería oportuno visitar a los reyes de Tomerlandia y solicitar asilo y ayuda.
— No sé qué decirte — opinó Igor — En cierto aspecto es un obligado protocolo, pero debes considerar que de no tomar severas medidas, tus enemigos lo sabrán inmediatamente y tratarán de neutralizarte o hacerte desaparecer. Pasemos discretamente hasta llegar a nuestro campamento y allí planearemos nuestras actuaciones. Entre la población capachota hay mucho descontento y, entre otras acciones, nos conviene incrementar esa situación que nos favorece… añadiendo:
— Ellos tienen espías por todas partes. Nosotros tenemos agentes y colaboradores a los que debemos recordar que si ganamos la partida, todos los habitantes de Capachota serán beneficiados.
Una vez asentado el improvisado campamento, se imponía la preparación del condumio, atender a los animales de tiro, seguir el proceso de curación del herido y estar atentos para repeler cualquier intento de asalto de la acampada, con la finalidad de secuestrar o asesinar al prisionero.
Igor planteó actuar sin demora trasladando al herido a su propio campamento, en cuanto anocheciera. Su estrategia suponía tomar las siguientes medidas:
■ El traslado tenía absoluta prioridad. Lo harían a campo través por unos lugares que tanto Igor como Pitoff, conocían palmo a palmo.
■ El lugar de la acampada sería acondicionado para resistir posibles incursiones. Se montaría un señuelo, cerca del carromato, desde donde se vigilaría, consistente en una parihuela ocupada por un simulado cuerpo humano.
■ Para reforzar su capacidad de defensa les cederían una nueva ballesta y unos petardos, para cuyo uso debían disponer de un candil, o una pequeña hoguera, permanentemente encendida.
■ Establecer turnos de vigilancia y asegurar bien las bridas de las caballerías no fuera que de usarse los petardos, su estruendo diera origen a una espantada.
Y, finalmente,
■ Les entregó sendas cotas de malla con subarmalis acolchado, recomendando que se acostumbrasen a usarlas, que aun incómodas para acostarse con ella puesta, eran muy efectivas como protección.
Igor se comprometió que antes de levantarse el siguiente día, ya habrían regresado con un pelotón de refuerzo.
Concluyó su exposición recordando el proverbio latino “Si quieres vivir en paz, prepárate para la guerra“. Frase que como cierre de su disertación, daba al ponente un cierto aire de intelectualidad.
No hubo ninguna objeción a su propuesta y en consecuencia todos se pusieron manos a la obra.
Con las últimas luces del día, antes de emprender la marcha, Pipino cabalgando a Isabelito hizo un recorrido en torno al lugar de acampada sin detectar ninguna anomalía. Con esa confianza se puso en marcha la caravana integrada por Boris, montado por Igor, Volba montado por Pitoff y entre ambos el pollino portador de la parihuela con el herido, al que previamente amordazaron y cubrieron sus ojos.
¡CUIDADO! ¡CAMINO PELIGROSO! Cap. 20 (2ª parte)Capítulo XX (2ª parte) ¡CUIDADO! ¡CAMINO PELIGROSO! Del interrogatorio al herido, los temores y precauciones que tuvieron que tomar los viajeros, como sabrán quienes se molesten el leer este capítulo.
La llegada de Ricardo coincidió con la de Pipino y de Isabelito regresando a su vez, de su ronda en torno al lugar elegido para acampar, llevando de la rienda un robusto pollino que habían hallado sujeto a un arbusto. — Ved lo que hemos encontrado — informó Pipino y señalando el anca izquierda del animal, añadió — lleva la marca de las fuerzas militares. La primera pregunta de ambos dirigieron a Joseph fue interesarse por la evolución del herido que habían dejado a su custodia. — Ha recuperado el sentido y le he quitado la venda de los ojos. Se le ve abatido. Quizás consigamos que hable. — Con el hallazgo del pollino ya sabemos algo más — opinó Pipino. — Cada cosa a su tiempo. Preparemos la comida y luego veremos si se le ha cortado la hemorragia y como reacciona — opinó Ricardo. En primer lugar hicieron un inventario de los comestibles obtenidos con el trueque del caldero, comprobando que el posadero Serapio había completado lo que Ricardo le solicitó, añadiendo saquitos conteniendo varios almudes de garbanzos y de lentejas, tres hogazas de pan y una penca de bacalao salado, sin olvidar un saco de avena para los semovientes. — Como le he ofrecido la posibilidad de que participe en un futuro negocio, ya veis el anticipo — comentó jocosamente Ricardo —. Y dirigiéndose a Joseph Creucer apostilló — Podremos contar con él para la colocación de la carga del “Verge del Bon Viatje”, si vuecencia decide hacerlo tal como en su día hablamos. Con cuatro piedras improvisaron un fogón; limpiaron y descuartizaron uno de los pollos y pusieron a cocer una “olla podrida”, aprovechando la circunstancia para ahumar al otro pollo y al conejo. Ricardo exhibió sus dotes culinarias (o los problemas a solucionar les había despertado el hambre), así que los comensales, incluyendo el herido con sus limitaciones, dieron buena cuenta de lo guisado. Decidieron demorar el interrogatorio del herido hasta el día siguiente. El hallazgo del pollino les permitía trasladarlo sujetando la parihuela a sus lomos, liberando a la yegua Rosalía de tal obligación, dando mayor margen a su recuperación y a la acción curativa de los emplastos que le habían aplicado en las heridas. Borraron las huellas de su corta estancia y continuaron rumbo sur por el terreno boscoso que previamente era explorado por dos expertos en la materia: Joseph e Isabelito. Anochecía cuando avistaron las ruinas de una ermita situada en un altozano. Allí se dirigieron y tomaron posesión de ella, quedando así al resguardo de miradas indiscretas. La noche, nítida y estrellada, permitió a un experto navegante como era maese Creucer calcular con cierta aproximación las coordenadas del lugar donde pernoctaban y decidir la dirección que adoptarían al siguiente día. Al amanecer, Ricardo descubrió la existencia de un pozo protegido por un zarzal. Ello les permitió disponer de agua para el aseo personal y que Ricardo pudiese comprobar la efectividad de sus empastes curativos. Las heridas habían dejado de sangrar aun cuando requerían continuar con el tratamiento quien sabe por cuanto tiempo. El aspecto físico y emocional del herido seguía siendo malo. Decaído y poco interesado en lo que ocurría a su alrededor. No obstante, decidieron interrogarle. Les interesaba descifrar el motivo de la agresión y quien o quienes la habían organizado. Una vez renovadas las cataplasmas, le ofrecieron una escudilla de sopa caliente que, al igual del día anterior, le obligaron a ingerir. Joseph le ofreció un trago de hidromiel, su bebida favorita, mientras le decía: — Toma, te sentará bien. Y podrás contarnos lo que queremos saber de ti, por ejemplo ¿cómo te llamas? El desconocido soltó un manotazo al vacío que por poco no derriba la taza que se le ofrecía. Joseph, sin inmutarse, pidió a Ricardo que le atara el brazo libre a la parihuela. Entonces le obligó a tragar el contenido de la taza. — Estoy acostumbrado a tratar con chusma como tú — le dijo — y si a mano viene, recurrir al látigo. Solamente te doy otra oportunidad, Responde: ¿Cómo te llamas? — Enrique — musitó. — Dilo más alto. — Enrique ni se inmutó. —¡¡¡Más alto, he dicho!!! — ¡¡Enrique!! — Así está bien. ¿Qué oficio tienes? — Soy labrador. — ¡Mientes! Eres soldado arquero. No intentes engañarnos. — Yo era labrador— musitó trabajosamente— cultivando unas tierras que me cedía el Señor. Era su mediero. Luego vino el Baronet, se quedó con las tierras del Señor y me echó. Me tuve que hacer soldado para que mis padres pudieran comer. — ¿Quién era ese Señor para quien tu trabajabas? — intervino Ricardo — ¿El Marqués de Barranco Viejo? — Si, ese. — ¿Y el borrico? — Es mío. — Nos mientes otra vez. Ese borrico no es tuyo. Además de ser un mal arquero eres un embustero. ¿Sabes leer? — No. No sé leer. — Si supieras leer, sabrías que este borrico es de las fuerzas militares de Capachota, está tatuado en su anca. — Ellos dijeron que me lo daban. — Pues te engañaron; y tú pusiste una cruz en un papel que tenias que firmar. ¿Verdad? — Sí. — Si no lo devuelves te acusaran de robo, ¿lo sabias? — Me lo dieron ellos, Igual que arco y las flechas. Y me enseñaron a usarles. — ¿A ti solo? — No. A los cuatro. — A los cuatro ¿eh? ¡Vaya, vaya! ¿Y como identificarais al Príncipe Pipino? — Viste elegante, cabalga un caballo blanco y luce el colgante de primogénito. Isabelito irrumpió en el lugar se hacía el interrogatorio, vio que Pipino se precipitó a agarrarse el lóbulo de la oreja derecha y resolvió empujarle con su cabeza hasta hacerle entender que tenía que salir de allí. Una vez alejado suficientemente, le susurró al oído “Se acercan dos monturas; están a unas dos mil toesas de aquí”. Pipino se dirigió a Ricardo para informarle que era urgente hacer un reconocimiento del entorno. — Conforme — dijo Ricardo — Pero antes te despojaras del jubón y nos mostrarás tu colgante de primogénito, Pipino. — ¡Mira! ¡Mira! No llevo ni tengo ningún colgante. — Yo ya lo sé. Pero Enrique, nuestro invitado, no lo sabía, ¿verdad?. Como tampoco sabia, por que nadie se le había dicho, que podía prender fuego al bosque arrasar todo lo que hay entre el río Ebro y el Francolí. ¿No creéis que todo eso es muy sospechoso? Os han tendido una trampa y los cuatro habéis caído en ella. — Dejaremos que Enrique reflexione y nos cuente más cosas — dijo Ricardo y añadió — Ahora ya te puedes ir, Pipino, pero ten mucho cuidado. A tu regreso cambiaremos de acampada. Armado con su imprescindible ballesta, montó a Isabelito y se alejó de las ruinas dando vueltas en torno ellas hasta que el fino olfato del caballo decidió el rumbo a tomar. CAMINO VUELTA A CASA CapItulo 20Capítulo XX CAMINO DE VUELTA A CASA ¿Conseguirían burlar la vigilancia de las Fuerzas Militares de Capachota?
Llevaban ya varias noches de marcha a la luz de la luna. Selene, como la llamaba Ricardo, cada vez salida más tarde, pues había entrado en su cuarto menguante. Como tomaban las máximas precauciones, procurando hacer el menor ruido posible, noche tras noche los tramos recorridos eran más cortos. A la menor señal de alarma, se detenían y realizaban una exploración para cerciorarse que no habían sido descubiertos. El fino olfato de Isabelito, fue una vez más, de gran utilidad. Según Ricardo, tras el montículo que ya se apercibía en la lontananza se hallaba “La hospedería del Camino” sita en territorio de Capachota. Habían convenido que con las primeras luces del alba buscarían un lugar en lo más frondoso del bosque donde Pipino y Joseph pudiesen permanecer ocultos mientras Ricardo adquiriría información para preparar el plan de actuación: — A nadie extrañará verme por aquí con mi carromato, pues aunque soy ciudadano tomerlandés, comercio en todos estos reinos y llevo conmigo las autorizaciones pertinentes. Detuvieron su marcha, con idea de apartarse del camino seguido y tomar una senda que iba a conducirles al bosque que tenían a su izquierda, donde esperaban hallar el refugio previo antes de traspasar la línea fronteriza, y entrar en tierras del reino de Capachota. Joseph, que iba guardando la retaguardia observó un destello luminoso que siguiendo una parábola fue a caer una toesa delante de ellos — Alguien está lanzando flechas incendiarias sobre nosotros. ¡Mirar ahí delante! Ha prendido en un matorral. Ricardo, saltó del pescante de su carromato armado de una pala y corrió a sofocar el conato de fuego. Pipino se armó de su ballesta y volviendo grupas pidió a Isabelito que tratara de descubrir la posición del arquero. Joseph se armó con su lanceta dispuesto a intervenir. — Antes de lanzarte a la caza — dijo Isabelito a su dueño — debieras calzarme tu invento, los zapatones de camello. Atenuarás el sonido de las herraduras. — Es cierto, Isabelito — Y echando mano a su bolsón de viaje Pipino extrajo los zapatones ideados para andar por el desierto basados en adoptar la forma de los pies de los camellos, que tanto éxito tuvieron en sus andanzas de ida y vuelta al oasis de Bahariya. Calzó a Isabelito y se colocó los suyos. Pipino indicó a Isabelito que actuara según su criterio. Al rato de olisquear desde puntos distintos, susurró: ¡Allí es! Mientras, Ricardo, había sofocado la pequeña hoguera y apartó el carromato situándolo donde estimó que estaría más seguro. Pipino se apeó, tomó la ballesta, la cargó y agachándose fue avanzando lentamente en la dirección indicada por Isabelito. Oyó unos chasquidos producidos por el entrechocar de pedernales. Separó cuidadosamente unos arbustos y vio a un sujeto armado de arco y con una provisión de flechas incendiarias que agachado, pretendía reavivar una hoguera, sin duda para continuar con su agresivo lanzamiento. Pipino se incorporó y sin dejar de apuntarle con su ballesta, se dirigió al desconocido: — ¡Estás rodeado! ¡No te muevas, ríndete y no te pasará nada! El desconocido interrumpiendo su tarea, lo miró desconcertado y en un increíble y atlético salto se puso en pie enarbolando un largo cuchillo de monte que pendía de su cintura, al tiempo que gritaba: — ¡¡¡Tu cabeza tiene precio!!! Pipino dio un paso atrás para esquivar el ataque, tropezó con un pedrusco, se le disparó la ballesta y el desconocido se desplomó herido en el hombro derecho, quedando tumbado en el suelo, sin sentido y desangrándose. Isabelito no había presenciado el ataque pero sí oído el grito del agresor, acudió presto en ayuda de su amo. Pipino intentó justificarse: — No pretendía matarlo, créeme. Ves en busca de Roberto y que traiga algo con que evitar que se desangre — Pero, Jefe ¿ha que viene ese remordimiento? Has hecho lo que debías. Antes que nada, aparta sus armas lejos de su alcance. Minutos más tarde acudieron al lugar de los hechos Joseph y Ricardo. En el almacén rodante que era su carromato, no podía faltar lo que él llamaba la “farmacia de la abuela” y unas notas de cómo usar las diversas plantas medicinales que la componían. Limpió cuidadosamente las heridas de entrada y salida causadas por la flecha, aplicando luego unas hierbas hemostáticas, vendando e inmovilizando el brazo derecho del desconocido. Improvisaron unas parihuelas para transportar al herido a lomos de Rosalía, y le vendaron los ojos y le colocaron una mordaza para dificultar su posible localización. Tomadas esas medidas provisionales, pues los últimos acontecimientos habían trastocados sus planes, procedieron a borrar cualquier rastro de su permanencia de dicho lugar y se dirigieron por la senda forestal en busca de un lugar donde acampar y que les ofreciera la mayor seguridad posible. Eligieron un altozano, a cuyo pie discurría un riachuelo de límpidas aguas. Mientras ellos ardían en deseos de interrogarle, el herido seguía inconsciente. Se plantearon que hacer con él en el supuesto que la cura de urgencia salvase su vida. Joseph propuso dejarlo en algún lugar de las proximidades para que fuese atendido. --Su propuesta, maese Joseph, es muy generosa, mas considere vuecencia que dejamos tras de nosotros una pista muy fácil de seguir. A mi lo que me intriga — prosiguió Roberto— quien puso precio a la cabeza de Pipino y si este ataque es una acción aislada o fruto de una conspiración. — Propongo realizar una exploración previa y en caso de no haber peligro inminente nos encaminemos directamente al campamento cosaco — dijo Pipino. --- ¿Y, que hacemos con el herido? — insistió Joseph. —Una vez podamos interrogarle, lo llevamos en el carromato o lo abandonaremos a su suerte. Pero insisto en acercarme a la Hospedería del Camino. Soy el único que no despertará sospechas. Solamente necesito una hora. Pipino intervino para decir a Ricardo — Te concedemos dos horas. Si no regresas en ese plazo dirígete al bosque controlado por las huestes del Príncipe Igor. Sin más preámbulos, azuzó a su pareja de mulas y el carromato se dirigió a la Hospedería del Camino. El trote de sus mulas y las desigualdades del camino, anunció con anticipación su llegada. Serapio, el dueño, había salido a recibir al recién llegado. — Caramba! ¡Si es el perillán de Roberto! ¡Tiempo ha que no te veíamos! — He estado evitando que el rey Jaume me enrolara en sus huestes. No se puede dar un paso por Salauri. La reconquista de Mallorca es el tema del día. ¿Y que hay por aquí? — Habladurías y deudas. Todo el mundo preocupado por saber por donde anda el Príncipe Pipino. — En Salauri me dijeron que estaba en Tierra Santa. — Más le valdría estar aquí. Si algún día quiere reinar. — Oye, ¿y ese sentado en el rincón? Su cara me es familiar. — Llegó esta mañana. Pidió comer, me pagó y está a punto de marcharse. Ayer llegaron dos, un caballero templario y su escudero. Me hicieron mil preguntas sobre la salud de nuestro rey, sobre el Príncipe…ya sabes… — Y en un susurro le dijo — Es que ya no te puedes fiar de nadie… Y levantando la voz. — Oye, si llevas alguna caldera grande, haremos negocio. — Si la tengo y te la ofrezco a buen precio. Me pagas con un par de pollos, un jamón, un conejo y algunos quesos. Y además te ofrezco la posibilidad de hacer un buen negocio que en su día te explicaré. — ¿A cambio de qué? — De discreción y lealtad. — Cuenta con ellas. — Cuando Roberto regresó con la caldera de cobre, advirtió que el silencioso testigo sentado en un rincón del figón, había desaparecido. Repentinamente le vino a la memoria donde, como y cuando se había encontrado con dicha persona: Estaba seguro de que se trataba de Pitoff, un hombre de confianza del Príncipe Igor, por otro nombre conocido como “El Leñador”. Tomó las vituallas solicitadas como pago de la caldera, las cargó en el carromato y regreso sin ningún incidente al lugar de acampada. No pudo comprobar si era o no seguido, pero tenía la certeza que Pitoff no le perdía de vista y que de una u otra forma, la noticia pronto llegaría a conocimiento de Igor.
A SANT JORDI
A Sant Jordi Senyor sant Jordi, patró, cavaller sense por, guarda'ns sempre del crim de la guerra civil. Allibera'ns dels nostres pecats d'avarícia i enveja, del drac de la ira i de l’odi entre germans, de tot altre mal. Ajuda'ns a merèixer la pau i salva la parla de la gent catalana. Amén Salvador Espriu |
¡HI HI HI HI HI! Queridos amigos visitantes, relincho de alegría al veros por aqui ! Dejad vuestros mensajes!
Belwrote:
Hola P. com va aixó?, bè el gusanillo de tornar a fer un altre bloc, cosa que vaig dir que no, per motius que ja intento explicar
en el meu espai,...pero es molt distret, el que em sap greu es que ja ho he fet repetidas vegades, i cad cop canvio el URL,
espero que aquest sigui el definitiu, perquè reconec que no agrada gaire aquest,( si,..pero no),...i es clar el canvi fa que se esborrin
els comentaris que anteriorment me ho deixat,...pero espero tenir noticies, noticies bones, ho desitjo de veritat.
Una fortissima abraçada P. maco,...endavant, estic amb tú, el teu costat.
Sept. 29
angels espeigwrote:
Holaaaa, com va això? Sóc una ciberamiga de la seva filla. He intentat molts cops entrar en aquest espai però no hi havia manera. Moltes felicitats pel blog i pel seu aniversari encara que sigui amb retard. Desitjo que estigui eixerit i continui escrivint tan rebé. Petonets, espero veure'l pel meu espai.
Sept. 20
Valeriawrote:
Hola!!! espero que estés muy bien, estos días tuve que suspender la lectura por falta de tiempo, pero en cuanto me organice un poco me traigo un cafecito y sigo leyendo tu historia (bueno, la historia del Caballo Isabelito). Besos!!
Sept. 13
sOulwrote:
Bueno, acá pasaba...saludando...
con un abrazo....a medio tranco.... un andar apaciguado de esos que se dan a la siesta, sintiendo el alboroto e' los pájaros... del silencio de la tierra seca polvorienta entre las patas por seguir las huellas de las ramas caprichosas que se mezclan, para entonar melodías gauchescas a las riendas que ni sueltas, son de guía por cautela porque a caballo manso se le conoce en la tregua y al andar con porte elegante, irguiendo su pechera... Por eso paso abrazando... con sólo un Pampa saludando y a mi amigo Isabelito llevando rimas de tierra que cautiva añorando... pa' que se quede el paisano con puño y fortaleza andando y una güena historia noble... contar al tiempo braveando... que las verdades fueron cuentos y de cuentos somos los gauchos! ...sOul...en los vastos...grupa y crines....
Sept. 9
Belwrote:
Ay si, i felicitarte, per el teu anniversari de las 84 primaveras, em vaig despitar, ho sento, petons.
Aug. 31
Belwrote:
Estic molt contenta P. de que tot vagi endevant,..., no vui veure el final, perqué haig de llegir encare, els altres capituls, a veure, dema ja començo les mini-vacances, i
mi posarè de valent,...petonets maco.
Aug. 31
Ana Rivaswrote:
GRACIAS POR VISITAR MI ESPACIO. YO HARÉ LO MISMO CON EL TUYO. BESOS. ANA
Aug. 20
Víctor Montolí Bernadaswrote:
Hug, Adela, Irene y yo queremos ciberfelicitarte: por el aniversario del blog y especialmente por tu 84 cumpleaños... Mañana colgaremos en tu blog un dibujo-regalo de Adela de tema veraniego para refrescarte. Muchos besos y hasta pronto!!!
Aug. 14
Lidiawrote:
¡Ay, que casi se me olvida! Muchísimas felicidades por este primer blog-aniversario, querido Isabelito, y que cumplas muchos más!!
Aug. 13
Lidiawrote:
¡Qué alegría más grande me ha dado saber que el blog del caballo Isabelito va a proseguir su andadura, sorprendiéndonos y deleitándonos a todos con sus increíbles y maravillosas aventuras! Este blog ha de convertirse algún día en libro, para que podamos acariciarlo como si acariciáramos el lomo y las crines del mismísimo Isabelito. ¡Y por supuesto ese libro debería contar con las magníficas ilustraciones de Adela! ¡Estoy segura de que se convertirá en un best-seller que hará historia! Creo que no existe en el ciberespacio un blog más original que éste, y todo debemos agradecérselo a su genial creador, que con su gran imaginación y sus espléndidas dotes creativas y artísticas hará que el caballo Isabelito se convierta en el caballo más famoso del mundo mundial (como diría Manolito Gafotas :D).
Deseo mucha salud al creador de este magnífico blog, mucha energía y mucha fuerza para que siga obsequiándonos con su creatividad. El éxito no es necesario desearlo porque ya lo tiene y más que va a tener, segurísimo!
¡Besos felices y expectantes!
Aug. 13
sOulwrote:
Pues cómo me gusta escuchar ese relincho!!!... Mi "Pampa" fue mi único caballo...mezcla criollo hermoso overo...
Lo cabalgué mucho... y podría decir que hasta sabía cuando lo estaba buscando porque venía solo a mi encuentro...
Quizás le haya faltado hablar...
Tengo mucho que leer aquí... me gustó encontrar a isabelito!
Veré como zambullirme en hermosas palabras para leer todo...
Un gustazo!!! A buen tranco y rienda firme gaucho!!!, como dicen en el campo por acá...
Desde Argentina, será un honor que me acepte como amiga!
Saludos!!!
Soul
Aug. 12
Ana Rivaswrote:
QUERIDO AMIGO BLOGUERO. MUCHO ÁNIMO Y CURATE PRONTO QUE TU HIJO TE ESTÁ ESPERANDO Y TODOS NOSOTROS TAMBIÉN. MUUAAAC. BESOTES GORDOS. ANA
July 9
Víctor Montolí Bernadaswrote:
Ánimo, papá: recúperate pronto para que podamos seguir leyendo las aventuras del caballo Isabelito y oír nuevamente su alegres relinchos.
June 28
Lidiawrote:
¡Feliz fin de semana, Isabelito!
Te dejo a una amiguita para que te acompañe en tus paseos por la montaña.
¡Que te diviertas mucho!
Feb. 22
LA MAGIA DE LA VIDAwrote:
Solo decirte que hacía dias que no pasaba a leerte...pero que ya estoy al día...así que ahora espero el próximo capítulo...
Un beso y un abrazo
Feb. 3
Lidiawrote:
¡Hola, Isabelito!
Te deseo un FELIZ AÑO NUEVO que te traiga todo aquello con lo que puede soñar un caballo...
¿¿12...besos o relinchos?? :DD
Dec. 31
José M.S.wrote:
Pues, solo enviarle un saludo amistoso, y deseos de que su blog, con los cuentos de ese personajillo protagonista, siga creciendo.
Yo también comencé mis andaduras con el blog, con muy pocos o ningun vitante... pero poco a poco... y echando vistazos a los demás, a ver qué contaban, pues uno fue creando "redes" de amigos.... Y ahora... cierto es que la experiencia de crear-criar un blog, y conocer gente interesante con él... pues es más que enriquecedora... Pues, lo dicho. Que la cosa siga "increscente". Saludos!
Oct. 20
LA MAGIA DE LA VIDAwrote:
Ainsssss....que todos los santos tienen novena...asi que lo primer es un besazo al cumplidor de años...
Que me da risa que Isabelito tenga Blog...ole ole....ahore lo podré leer sin nada por medio...
Bueno te dejo un beso...que voy a investigar...
Aug. 27
manuelawrote:
a mi tambien me dio alegria encontrarte. besos
Aug. 19
Awrote:
Bueno, bueno....ese relincho invita a entrar de cabeza en este blog!
Isabelito está muy guapo en la foto del perfil, ajajajaja!
Me uno a la felicitación para el papi de Elena!!!
FELICIDADES!
Besos!
Äfrica
Aug. 18
wilo .wrote:
Paso casi tan raudo como Isabelito , le dejo mi enhorabuena , mis felicitaciones y deseos de que cumpla muchisimos más y la promesa de leerlo despacio y sin prisas , como merece el autor de un cuento al que le sobra creatividad , fantasia y multiples referencias historicas .
Aug. 16
Víctor Montolí Bernadaswrote:
Felicidades Papá:
Ya ves que he rendido visita y pleitesía al querido caballo isabelito el día de la inauguración de su ciberespacio. Esperamos con impaciencia muchas más aventuras y las estelares apariciones del perro malaje y al camello (¿o dromedario?) tecontecaure. Adela promete sus dibujos para ilustrar todo el bestiario que vaya apareciendo . Víctor, Irene y Adela
Aug. 14
José M.S.wrote:
Dejando constancia de mi visita... en el libro de visitas....
Dejando saludo y cordialidad... con muchos ánimos y deseos de "increschente" creatividad... Dejando "enhorabuenas", y también deseos de "enhoraMejores" incluso.... Dejando también felicitaciones por esa hija, y a esa hija... por ese padre.... Dejando... dejando... porque... seguro... después.... recogiendo.... (que ya antes también...)... Bienvenido!!
Aug. 14
No namewrote:
FELIZ CUMPLEAÑOS para aquel que hoy no sólo es el padre de Elena, sino que representa a todos nuestros padres, al PADRE, con mayusculas. Enhorabuena por haber sido tan maravillosamente sabio y creativo como para que existan hijos tan luminosos como Elena, Victor, Irene y Pedro, aparte del caballito isabelito ¡claro!
Aug. 14
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